Emily Dickinson y la seducción
Publicado el día 20 Mayo, 2005
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La poesía, tal cual la conocemos, es el género “máldito” porque aún hoy, mantiene cierto elitismo que yo no comparto. Si dices “me gusta la poesia”, automaticamente pensarán de ti: “… es romántica, soñadora, sensible…” Muy femenino todo… la poesía se equipara a lo sensiblero, casí ñoño.
Falso.
¿Recuerdas cuántas personas entre todos tus amistades afirman que les gusta la poesía? Pocas, muy pocas seguro.
Falso. Porque si indagas un poco… Uno de mis mejores amigos me contaba hace unos días una de sus “herramientas de seducción“: a su amor, que estaba fuera, le mandaba en un mail la letra de un tema de Antonio Vega, traducido al inglés - su amor es yankee y hay que ser cauto, no le iba a pillar ni de coña, claro-. Y me dijo que con las letras de Antonio estaba en el bote!
Esto confirma mi idea de que la utilidad de unas palabras bien hilvanadas, unos versos, nada tiene que ver con la ñoñeria, más bien con la astucia. Y cuando hace falta emocionar, ¡qué mejor que un poeta, cantautor o como queramos llamarlo! Pero, ¡ja! no te fies de los versos que te escriban por amor, eso sí ![]()
Voy a contar otro caso de cartas de amor: tengo una madre que guarda sus cartas, precintadas, con lacre, para que las leamos sus hijos sólo después de que ella muera.
He pensado muchas veces qué guardarán esas cartas: ¿tal vez mi mamá no quiere que leamos escritos pornos por pudor? ¿tal vez hay alguna carta de alguno que no es mi papá? -después de lo de Lola Flores, cualquier cosa es posible…- ¿habrá algún secreto familiar?… bueno, es un entretenimiento más que le debo a mi madre para mis ratos de sofa mirando al cielo, una adivinanza.
Lo que sí sé es que esas cartas de amor de mi padre son… o estan basadas en… ¡poemas de Neruda!
Un novio me contó una vez -al paso del tiempo la confianza da asco-, con qué frase se quedó conmigo, -según él, la verdad es que ahora mismo no recuerdo la frasecita-. Lo que no sé si esa frase la hizo para mí, la plagió o la usaba a menudo…
No sé si es mejor saber o ignorar quien hizo esas palabras únicas o lo que importa es la persona cuando nos las dice.
Y si los entendidos, críticos, poetas, no se preocupan de bajar la poesía al ras del suelo tendremos que seguir haciendolo nosotros-as en nuestras cartas de amor usurpadas, plagiadas con cariño o astucía… o como se pueda.
Yo creo que voy a despojarme de prejuicios “de firma”. Emily Dickinson es una de mis escritoras favoritas, pero… a mi amor le escribiré un correo con versos de la Dickinson, que empieze diciendo… ( )
Tal vez algún día se lo confiese o tal vez hay cosas que es mejor no saber nunca. ¿?
koon
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