Integración rural

Publicado el día 27 Agosto, 2007
Clasificado en Salón de opiniones, TODAS|

Los urbanitas tienen los días contados en los rankings de los más “top cool”. Las casas rurales cada día están más de moda. Viajar a la región profunda de nuestras comunidades peninsulares es la opción más recurrida de los que se van de vacaciones y no quieren subirse a un avión.
¿Quieres ir al campo pero temes al proceso de tu integración rural? ¿Nunca has tenido pueblo y tiemblas ante la dialéctica lugareña? ¡No te preocupes! Os presento mi Diccionario Básico de Palabras Rurales ¿Que no sabes cómo denominar a los objetos que hay en los pueblos y te ves pidiendo las cosas apuntando con el dedo y hablando por señas? Tampoco te preocupes, éste es, pues, un diccionario ilustrado.

Cangallo
(De canga) Objeto estropeado

No es un pollo-perruno (can-gallo). No. Y suena a mitología griega, pero nada que ver tampoco.
A finales del veranito, en tierras de labriego y vendimia, encontraréis en muchas casas rurales “cangallos rebuscados”. Tras la recogida de la uva, en las vides quedan racimos aún verdes. Éstos, maduran sin límite y sin control del vinicultor, ya que la recogida sólo se hace una vez al año. Es entonces cuando éstos dan permiso para que la gente vaya y recoja para su uso personal esas uvas que, de quedar en las parras, serán comidas por los pájaros (o si hay mala suerte, por los conejos o los topillos…). Son uvas deliciosas, ya que poseen más azúcar por su mayor tiempo de maduración, y suelen estar más doradas de lo habitual. Pero son un lujo, muy ricas en antioxidantes y en vitamina E. Ideales para rejuvenecerte por dentro, y por fuera (una compresa de estas uvas machadas es una mascarilla estupenda para la piel). No obstante, esta palabra se emplea en la España castellana profunda. Es una palabra de examen, difícilmente daréis con ella.

Tarugo Trozo de madera o pan, generalmente grueso y corto

No es el tonto del pueblo. No. Aunque también está bien dicho para designar a una persona corta de entendederas de forma peyorativa. Un “tarugo” es un leño empleado habitualmente en el hogar para hacer lumbre. En estos sitios, suele haber aún “Cocina económica” y “Brasero”. Lo primero, no es una cocina de vitrocerámica con descuento en la factura de la luz. Es una cocina de carbón ya casi desaparecida, empleada para calentar tanto el agua, como el aire de la casa, como para cocinar. Como combustible, se usan los “tarugos” (madera seca). Y el “brasero”, no es el tío brasas del pueblo. Es un recipiente de hierro o metal, mucho más grande que un plato hondo pero de igual forma, en el que se depositan las brasas y cenizas resultantes de quemar “tarugos”. “El cisco” resultante se cubre con una red abombada de arillos de metal (es como las hueveras pero del revés), para evitar que se toquen las brasas, y se ponen en los bajos de las mesas-camilla. Suelen ser algo peligrosos. Agotan el oxigeno de las habitaciones y la gente muere de asfixia sin darse cuenta. Es una muerte feliz e indolora, sí ¡Pero qué disgusto para los familiares! Este fenómeno se denomina “morir de tufillo”. Gracioso el nombre, también, pero no el resultado. Así que nada de dormirse con el brasero encendido ¿eh?.

Badil

badil (Del lat. batillum) Paleta de hierro o de otro metal, para mover y recoger la lumbre en las chimeneas y braseros.

Si tenéis frío, el “brasero” se remueve con el “badil” o “badila”. Se mueven las cenizas de fuera hacia adentro. Si no lo habéis hecho nunca, ¡pedid ayuda! “Escarbar en la lumbre” (que así se llama la acción) es más difícil de lo que parece y, si se hace mal, puedes apagar las brasas y cargarte el brasero con las consecuencias posteriores (malas caras de los caseros y una noche horrible de frío…).
Otro elemento de hierro que suele haber en las casas rurales (y de admirar) son las antiguas “planchas de hierro”. Se calentaban también en el fuego y dejaban la ropa…mmm…riquísima, como dirían los que las conocieron.

Pote
(Del cat. pot, bote, tarro) Vasija redonda, generalmente de hierro, con barriga y boca ancha y con tres pies, que suele tener dos asas pequeñas, una a cada lado, y otra grande en forma de semicírculo. Sirve para guisar

Un “pote” es más que un simple vino a las 8 en el bar de la esquina. En estos recipientes, hacían guisos riquísimos, llenos de verduras y carne, a fuego lento, en la lumbre. Si podéis, llevaros uno a casa. Pintados quedan monísimos para decorar el piso. En los pueblos de tradición de peñas, tras la corrida de toros en las fiestas de la Virgen, las peñas mandaban las piezas del animal sacrificado a casa de buenas cocineras y, éstas guisaban la carne de toro en el pote. Con tomillo, laurel, y brasas de almendro, era un manjar reconocido y valorado. Hoy en día, ya no se practica el ritual. De hecho, nadie sabe donde van a parar los cuerpos de los animales muertos en faena…

alacenaAlacena
(Del ár. hisp. alẖazána, y este del ár. clás. ẖizānah) Armario, generalmente empotrado en la pared, con puertas y anaqueles, donde se guardan diversos objetos.

Si alguien te manda a la “alacena” a buscar algo, es que vayas a la despensa. Son huecos, hechos habitualmente en las paredes de la casa, frescos y profundos. Suelen tener guardado de todo y, abrirlos es como mirar lo que hay escondido en el tesoro de Ali-Baba. La indicación de “conservar en lugar fresco y seco” debió de nacer partiendo de las características idóneas de estos habitáculos. Es una vibrante mirada a las antiguas formas de conservación, pre-frigoríficos. Fascinantes. Huelen a sabiduría ancestral humana.

sobradoSobrado
m. ant. Cada uno de los altos o pisos de una casa.

El “sobrado” o “sobrao” no es el fanfarrón que parte la pana en el pueblo. Es la habitación que queda sobre el techo de la casa. Algunas personas lo habilitan como parte de la vivienda. Habitualmente, se usa como almacén, para guardar alimentos que necesitan estar esparcidos para su mejor conservación (como uvas, pimientos, ajos, patatas) o para depositar grano, o como almacén de aperos de labranza y del hogar. Las escaleras siempre son muy inclinadas. Suele haber ratones, y de noche ¡da un miedo increíble! No subas pasadas las 22:30, el sonido de un ratoncito corriendo puede convertirse en tu peor pesadilla (aunque tampoco podrás huir de ellos. Si los hay, los oirás correr sobre tu cabeza cuando estés metido en la cama, mirando al techo de vigas de madera…).

Singer (Marca de máquina de coser)

Si se te rompe la camisa y te dicen “trae que te coso la sisa en la Singer” no significa que haya una cantante inglesa en el pueblo que también es costurera. No. Es la marca de la máquina de coser. Si la tienen bien conservada, son auténticas joyas.

cardoCardo (Del lat. cardus).m. Planta anual, de la familia de las Compuestas, que alcanza un metro de altura, de hojas grandes y espinosas como las de la alcachofa, flores azules en cabezuela, y pencas que se comen crudas o cocidas, después de aporcada la planta para que resulten más blancas, tiernas y sabrosas

Que no… que no es el feo del pueblo…¡y dale! Son esas plantas con pinchos del camino. O ¿qué pensabas? ¿Qué sólo había plantas con pinchos en los wensters del mediodía? Ayyy… ¡lo que nos queda aún por aprender!

Era

Era (Del lat. arĕa) Espacio de tierra limpia y firme, algunas veces empedrado, donde se trillan las mieses.

Quédate con la copla, y aprende que el pasado simple del verbo “ser”, tiene más significados. Por cierto, esta es otra forma de ver un suelo de cantos o piedras (¿Los hay en tu ciudad? Ahora sabes de donde viene eso de “canto del suelo” o “canto de la calle”). Curiosos.

Rastrojo (De restojo) 1. m. Residuo de las cañas de la mies, que queda en la tierra después de segar. 2. m. El campo después de segada la mies y antes de recibir nueva labor.

Suena a “rastro rojo” y parece que ya ves la sangre…Pero te equivocas de nuevo. Es una bella estampa, y el resultado de un trabajo bien hecho. Los paisajes después de cortar la mies, dorados, son de película. Eso sí, no te lances a correr por ellos a lo Heidi, la mies araña las piernas que no veas…

clavosClavo (Del lat. clavus) 1. m. Pieza metálica, larga y delgada, con cabeza y punta, que sirve para introducirla en alguna parte, o para asegurar una cosa a otra.

Te suenan “por los clavos de Cristo”, “qué clavo tengo”, “no doy en el clavo”, y si eres un refranero más fino te sonará eso de “sacar un clavo con otro” pero, y, “clavos para colgar chorizos” ¿A quién le suena? Pues no te asustes si en las vigas de la casa donde te alojas ves clavos en alguna de las salas.

Antiguamente, en lugares de matanza de cerdo, las viandas se colgaban de los clavos de las vigas para que se secasen. A mí la imagen de los chorizos, las morcillas, los jamones, y la piel del cerdo colgados todo el invierno del techo, me da escalofríos. No sé a ti.

CaballoCaballo

m. Mamífero del orden de los Perisodáctilos, solípedo, de cuello y cola poblados de cerdas largas y abundantes, que se domestica fácilmente.

Vale, se acabó. Que no, que no es sólo droga (heroína, para ser exactos, acepción registrada en la RAE). Que es ese animal cuadrúpedo sobre el que sale montado Cayetano de Irujo, el hijo de la Duquesa de Alba…Agacha el lomo, corta cualquier hierba del camino, y dásela.
Son muy agradecidos.

paella
Y con esto y unas zapatillas de esparto, ¡listos para ir al pueblo! ¡Y a ver si nos ponemos las pilas, que tanto asfalto nos está alejando de la realidad! Ale, a disfrutar del campo y a entablar relaciones con los lugareños, ¿eh? Que seguro que sus costumbres nos enseñan algo. Y un último consejo de integración: si hay paellada en el pueblo y piensas, “no hago cola por un plato de arroz ni loca” ¡mal! ¡mal! y ¡mal! Ponte las bambas, y hacer amistades con los vecinos ¡Que no se diga, hombre!
Disfrutad.

(Las palabras aquí empleadas son típicas regionales de la zona toresana de Castilla y León. Gracias a todos los que con su uso, inconscientemente, ayudan a mantener la riqueza del lenguaje).

Izaskun Arana Pozo es escritora habitual de artículos de opinión y sociedad. Especializada en el ámbito del Marketing Relacional y el Marketing One to One, actualmente es Gestora cultural autónoma y Productora General en el Festival de Fotoperiodismo Periscopio de Vitoria-Gasteiz.
Su columna en Todas es Salón de opiniones

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  • Comentarios

    3 respuestas a “Integración rural”

    1. kike el día 28 Agosto, 2007 a las 4:06 pm dijo

      Después de leer el artículo (y eso quue yo no tengo pueblo ) te dan unas ganas de hacerte aldeana total que quereis que os diga, para mi el futuro esta en una reconciliación entre el medio urbano y rural, el ámbito rural nos devuelve a la realidad y nos hace ver la pequeñez de nuestro ego o egito que solemos tener tan infladito en la urbe…si si si que nos pensamos que somos la leche pero un paseito por la naturaleza nos pone las cosas en su sitio. Bueno besos para todos y todas.

    2. Milcolores el día 29 Agosto, 2007 a las 9:22 am dijo

      Mis padres tienen una casa en castilla y muchas de esas palabras forman también parte de mi vocavulario; para asombro de algun@s y risas flojas de otr@s.

      Tarugo es una de mis favoritas. “Vete a buscar unos tarugos para la chapa” es una frase habitual en los fines de semana de invierno en el pueblo de la montaña palentina. También pueden meterse tarugos en la Gloria. Un fuego bajo situado a la entrada de las casas que permite calentar varias estancias y estar, pues eso, en la gloria.

      ¡Qué gusto de artículo! A ver si no perdemos nuestras raíces rurales porque es de lo poco auténtico que nos queda ^_^

    3. izaskun el día 29 Agosto, 2007 a las 5:16 pm dijo

      hola chicos,

      gracias por vuestros comentarios. a todos los que lean esto, os animo a hacer como miércoles, que aportéis vuestras palabras de uso particular en vuestros pueblos.

      y kike, sí. la naturaleza siempre prevalece. aunque también te demuestra lo osado del ser humano, queriendo luchar contra ella (sea el caso de las explotaciones agrícolas, las ciudades en lugares de corrimientos de tierra, de monzones, etc.). vamos, que el ser humano, para lo insignificante que es, se las gasta pardas.

      1 beso

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