El decálogo anti-racista de una premio Nobel, Levi- Montalcini
Publicado el día 18 Agosto, 2008
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He he leído en el blog F-230/4 un estupendo comentario al decálogo antiracista de Rita Levi-Montalcini, propuesta de la premio Nobel, ante el auge de la ideología neonazi en su país.
No es un problema “lejano”, ni que pasa sólo en Italia. Un tema que también nos incumbe. Como muestra, otro artículo crítico sobre el racismo en nuestro país y en algunos medios en la red -algo alarmante-, en el blog de R. Galli.
En el día a día se debe tener una actitud clara sobre “el racismo” y es de aplaudir que se hable sin rodeos.
Publicamos hoy el manifiesto de Rita Levi-Montalcini. Un ejemplo para la sociedad el pensamiento de esta científica, una dama centenaria, que se pone en pie y nos aporta una declaración de indispensable lectura sobre un tema que nos afecta a tod@s.

…siempre se han utilizado para clasificar arbitrariamente hombres y mujeres en “mejores” y “peores” y, de esta manera, discriminar a los últimos (siempre los más débiles)…
Rita Levi-Montalcini, neuróloga, fue premiada con el Nobel de Medicina en 1986, galardón que compartió con Stanley Cohen.
Y cito del artículo fuente* : “Nada de frases demagogas y lacrimógenas. El de Levi es un discurso argumentado desde el punto de vista científico y sociológico”
1. Las razas humanas no existen.
La existencia de las razas humanas es una abstracción que se deriva de una falsa interpretación de pequeñas diferencias físicas, que nuestros sentidos perciben, erróneamente asociadas a diferencias “psicológicas” e interpretadas sobre la base de prejuicios seculares.
2. La humanidad no está formada por grandes y pequeñas razas.
Es, sin embargo y ante todo, una red de personas vinculadas. Es verdad que los seres humanos se juntan en grupos de individuos, comunidades locales, etnias, naciones y civilizaciones.
Las agrupaciones nunca son estables a partir de los DNA idénticos; al contrario, están sujetas a profundos cambios históricos: se forman, se transforman, se mezclan, se fragmentan y se disuelven con una rapidez incompatible con los tiempos exigidos por los procesos de selección genética.
3. El concepto de raza no tiene significado biológico en la especie humana.
El análisis de los DNA humanos ha demostrado que la variabilidad genética en nuestra especie –menores que las de nuestros “primos”, los chimpancés, gorilas y orangutanes- está representado sobre todo por diferencias entre personas de la misma población, mientras que son menores las diferencias entre poblaciones y continentes diversos. Los genes de dos individuos de la misma población son, como promedio, ligeramente más similares entre ellos que las de aquellas personas que viven en continentes diversos. Precisamente a causa de estas reducidas diferencias entre poblaciones incluso los científicos racistas nunca definieron cuántas razas constituyen la especie humana, estableciendo unas estimaciones que oscilan entre dos y doscientas razas.
4. El mito de la “raza aria”
Está ya consolidado el carácter falso, construido y pernicioso, del mito racista, de la identificación de la “raza aria” con la imagen de un pueblo belicoso, vencedor, “puro” y “noble” con una buena parte de Europa, India y Asia central como patria y una lengua que en teoría está en la base de las lenguas indo-europeas. Bajo el perfil histórico, resulta extremadamente difícil identificar a los arios, en tanto que pueblo, y la noción de familia lingüística indo-europea que deriva de una clasificación convencional. Por el contrario, los modernos datos arqueológicos indican que
El origen de los italianos actuales viene de los mismos inmigrantes africanos y meridionales que constituyen hoy el tejido perennemente vivo de Europa. A pesar de ello la dramática originalidad del racismo fascista se debe al aliado nazi la identificación incluso de los italianos con los “arios”.
5. Es una leyenda que los sesenta millones de italianos de hoy desciendan de familias que habitaron la Italia de hace un milenio. Los mismos romanos construyeron su imperio acogiendo a personas de diversas procedencias, dándoles el estatus de cives romanos. Los fenómenos de mestizaje cultural y social, que caracterizaron la historia de toda la península -pero también los griegos, judíos, africanos, hispanos y los considerados como “bárbaros”- produjeron ese híbrido que llamamos cultura italiana.
6. No existe una raza italiana, sólo existe un pueblo italiano. Italia se unificó como Nación sólo en 1860. Hoy varios millones de italianos, en el pasado emigrantes y con frecuencia concentrados en ciudades y barrios extranjeros, se consideran y son italianos.
Los fenómenos de mestizaje cultural y social caracterizaron la historia de toda la península (Italia)
7. El racismo es simultáneamente homicida y suicida.
Los imperios se convirtieron en tales gracias a la convivencia de pueblos y culturas diversas, y se colapsaron cuando se fragmentaron. Así ha ocurrido y sucede en las naciones con las guerras civiles y cuando, para enfrentarse a las crisis, tomaron a las minorías como chivos expiatorios.
8. El racismo discrimina, niega las relaciones, introduce amenazas en los pensamientos y comportamientos diversos.
Para los defensores de la raza italiana, África aparece como una amenaza pavorosa y el Mediterráneo es el mar que, simultáneamente, separa y une. Por esto, los racistas sostienen que no existe una “común raza mediterránea”. Para rechazar todavía más a África, los científicos racistas levantan una barrera contra “semitas” y “camitas”, que son con los que podemos entrar más fácilmente en contacto. La ciencia ha señalado que no existe una clara distinción genética entre los mediterráneos de Europa (occientales) y los de otra parte, orientales y africanos. Desde el punto de vista paleontológico y genético, están absolutamente demostradas las teorías que sostienen el origen africano de los pueblos de la tierra, comprendidos todos en una única raza.
Muchos pueblos tuvieron la dolorosa necesidad de emigrar, pero también la suerte -en los mejores casos- de enriquecerse
9. Los judíos italianos son simultáneamente judíos e italianos.
Los judíos, como todos los pueblos migrantes (nadie emigra a partir de una libre opción, sino que muchos lo son por necesidad) se han esparcido por el Mundo y han formado parte de diversas culturas, manteniendo a la vez su propia identidad de pueblo y religión.
Así sucedió, por ejemplo, con los armenios, con los mismos italianos emigrantes y así está ocurriendo con los migrantes de ahora: africanos, filipinos, chinos, árabes de diversos países, pueblos pertenecientes al Este europeo o a Sudamérica, etc.
10. La ideología racista está basada en el temor de la “alteración” de la propia raza, aunque ser “bastardos” represente un bien. Es totalmente ciega con respecto al hecho de que muchas sociedades reconozcan que casarse fuera, incluso con los propios enemigos, está bien porque saben que las alianzas son más preciosas que las barreras. Por lo demás, en los humanos los caracteres físicos se alteran mucho más por las condiciones de vida que por la selección, ya que las características psicológicas de los individuos y los pueblos no están escritos en sus genes.
Una Italia racista que se fragmentase en “etnias” separadas, como ha ocurrido en la ex Yugoslavia, sería devastada y devastadora ahora y en el futuro.
Rita Levi-Montalcini ha trabajado estos ultimos años apoyando la financiación de estudios para niñas africanas.
Links:
Rita LEVI-MONTALCINI, senadora
biografía de Rita Levi-Montalcini (en) y su autobiografía en la web de los premios Nobel(en)
Últimas noticias de Rita Levi-Montalcini
Fuente: soitu* Copio y pego el decálogo literal, porque este texto merece ser difundido (y reproducido) todo lo que se pueda./ Traducción de José Luis López Bulla.
Vísto en Efe raya 2 3 0 coma 4
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